¿Por qué la lavandería es un “centro de costo” crítico en un hotel?
En hotelería, la lavandería impacta en la experiencia del huésped (toallas suaves, blancos impecables, olor neutro) y también en la rentabilidad: cada lavado suma consumo de agua, energía, químicos y horas de trabajo.
El problema más común no es la falta de productos, sino la falta de control del proceso:
Se dosifica “a ojo”
Se repiten enjuagues porque “no quedó bien”
Se sobrecargan o subcargan máquinas
No se separa por tipo de prenda o nivel de suciedad
Eso genera desperdicio y desgaste prematuro del textil.
Lavandería responsable en hotelería: qué se optimiza cuando el proceso está bien diseñado
Un enfoque profesional de lavandería hotelera busca tres objetivos al mismo tiempo: calidad + eficiencia + vida útil del textil.
1) Agua (y tiempo de operación)
Menos enjuagues repetidos
Mejor acción del producto desde el inicio
Rutinas consistentes por programa
2) Energía
Ciclos más eficientes
Temperaturas correctas (sin excederse)
Menos repeticiones por “resultado irregular”
3) Químicos
Dosificación precisa según tipo de prenda
Neutralización adecuada (clave para blancos y suavidad)
Menos sobreuso “por las dudas”
4) Textil (toallas, sábanas, batas)
Menos desgaste por sobredosificación o temperaturas incorrectas
Blancos más estables
Mejor tacto y presentación
Sistema de dilución en hotelería: el punto que más rápido genera ahorro
El sistema de dilución/dosificación es uno de los cambios que más rápido mejora resultados, porque:
elimina la mezcla manual “a ojo”
estandariza concentraciones
reduce errores entre turnos
mejora la seguridad del personal (menos manipulación directa de químicos)
En la práctica, esto se traduce en:
✅ resultados más consistentes
✅ menos retrabajo (menos repetir lavados)
✅ menor consumo por lavado
✅ mejor control de costos
¿Cómo implementarlo en un hotel (sin frenar la operación)?
Recomendación simple, por etapas:
Paso 1: Separación por tipo de prenda
Toallas / sábanas / mantelería / uniformes (cada uno necesita lógica distinta).
Paso 2: Rutina por nivel de suciedad
Normal vs alta suciedad (no todo requiere el mismo “castigo químico”).
Paso 3: Dosificación estandarizada
Con sistema de dilución y guía de uso por programa.
Paso 4: Medición simple
Consumo por kilo lavado + reclamos + reposición de blancos.
FAQs
• ¿Qué causa que las toallas queden ásperas o con mal olor?
Suele ser una combinación de sobredosificación, mala neutralización y programas mal ajustados (temperatura/tiempo/enjuague).
• ¿Cómo se mide si estoy ahorrando de verdad?
Con dos indicadores simples: consumo por kilo lavado y retrabajo (cuántas veces se repite un lavado o se agregan enjuagues).
• ¿Se puede mejorar sin cambiar toda la operación?
Sí. Lo más efectivo es empezar por dosificación + rutina por tipo de prenda y luego ajustar programas.
Si querés mejorar la lavandería de tu hotel con ahorro en cada lavado, resultados constantes y soporte técnico, consultá por un plan Easy Clean® Sur y la implementación de sistema de dilución.

